Su trabajo de laboratorio como genetista, le ha servido a Hunter O’Reilly como inspiración para su arte abstracto. Se define como ‘bioartista’, y en sus pinturas ha plasmado enfermedades como la malaria o el VIH-SIDA.
Como, por ejemplo, en este cuadro. Las formas naranjas del fondo representan la etapa sexual del Plasmodium, el parásito de la malaria. El mono que aparece en el centro tiene la molécula de la cloroquina representada dentro de su oído y cabeza (la cloroquina es un medicamento se empleaba como tratamiento contra la malaria hasta que los parásitos se volvieron resistentes a ella). En él también podemos observar mosquitos (los insectos que transmiten esta enfermedad) e hígados (donde se depositan los parásitos en el cuerpo de la persona infectada).
O, en este otro, que representa a una mujer infectada por el virus del VIH. La estructura oval que rodea su rostro es una partícula de VIH.
Leído en: New Sciencist.
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